INTERIOR
Hace un tiempo empezaste a hacer yoga y meditación. Al principio, descubriste que meditar es cuestión de tranquilizar la mente, poner el cuerpo en una postura correcta y atender tu respiración; luego, fuiste avanzando más en la atención plena. Darte cuenta de que puedes relajar tu cuerpo y atender tu mente, rebajando la compulsividad de los pensamientos, cambió tu vida sustancialmente.
En tu caso, ahora puedes meditar si te lo propones en cualquier momento de tu vida cotidiana: fregando los platos, paseando por el campo o incluso trabajando en un proyecto artístico. Con estar atento a todo lo que hablas, piensas y haces, ya estás en meditación.



Comentarios
Publicar un comentario